Mi historia comienza mucho antes de conocer Arbonne. Hace seis años que nació mi primera hija, Georgia Grace Bowles, la primera de mis tres angelitos. La vida podría haber sido maravillosa. Sin embargo, los siguientes tres años me sentía financieramente como una madre soltera y al mismo tiempo comprometida en matrimonio. Mi maravilloso esposo intentaba darnos lo mejor, trabajaba en un restaurante desde las 9 a.m. y regresaba de trabajar a las 11 p.m.
En el 2003 quedé embarazada nuevamente. La vida en ese momento era demasiado estresante, con mucho que pagar y espiritualmente me sentía vacía. La relación con mi esposo comenzaba a tensarse ya que ambos sentíamos la presión de las circunstancias que nos rodeaban. A los cinco meses de embarazo, se rompió la fuente, y tuve a nuestro hijo, Joseph Allen Bowles Jr., el 17 de agosto del 2003. Jamás olvidaré ese momento, estaba hermoso. ¡Fue un milagro ver cuán perfecto puede ser un angelito de ocho onzas!
Después de la experiencia y trauma de perder a Joseph, recordé rápidamente que justo en la semana siguiente, mi hija cumpliría tres años, que fugaz es la vida. Mientras tanto, una amiga muy querida me llamó para informarme que tenía cáncer. Durante las siguientes semanas, le comunicaron que el cáncer se había esparcido en sus pulmones y que se encontraba en fase terminal cuatro. Me sentía destrozada por todo lo que ella y su familia estaban pasando. Determinada a sobrevivir, ella continúa peleando. Soy testigo de su coraje y fortaleza. Si has sido tocado por las pérdidas o enfermedades, mi corazón también es para ti.
Algunas veces recordamos de forma inconciente y otras profundamente que tan importante es la vida. Agradece cada momento, todo instante es un regalo.
En febrero del 2004, volví a creer una vez más. La llegada de Josie Faith Bowles a nuestras vidas, el 4 de noviembre del 2004; fue una bendición para nuestra familia. Ella fue nuestro tercer angelito. Antes de su llegada, mi esposo y yo decidimos que era momento de hacer un cambio. El dejó el empleo que lo consumía y tomó un trabajo por las tarde. Noviembre y diciembre fueron dichosos y después un gran golpe. Nuestro seguro de salud había expirado en enero, y no podíamos pagar todas nuestras facturas. Después de analizar las opciones, decidí trabajar en Starbucks, porque no sólo ofrecen trabajo por la mañana sino también proveen seguro de salud a los trabajadores de medio tiempo.
Sentía que algo en mí se había roto. Una tarde conduciendo del trabajo hacia la casa comencé a llorar. Exhausta, decidí desahogarme por un momento y tranquilizarme.
No soy una persona religiosa, sin embargo me considero muy espiritual. Creo en Dios. Comencé a tener una conversación con Él—o, como mi hija cree, “Ella”—recuerdo que decía: “Apiádate de mí, esto no es mi vida. Necesito algo diferente. Por favor dame la oportunidad de tener un trabajo que me apasione, algo tiene que cambiar en nuestras vidas. Me encanta tratar con la gente, y esto tiene algo que ver con las ventas, lo haré, no importa que no me guste vender; haré lo que tenga que hacer a fin de transformar mi vida y estar con mi familia.” Entonces suspiré, limpié mis lágrimas y fui a casa.
Esas fueron mis palabras exactas. Siempre recordaré el momento, porque me sentí absurda tratando de explicarle a Dios que deseaba iniciarme como vendedora, esperando a ser inspirada y marcar la diferencia. ¿Suena ridículo, no?
Llegué a casa, y mi esposo, por rutina, estaba listo para ir a su trabajo. Comenzaba a ocultarse el sol y mi tiempo fuera del trabajo transcurría preparando biberones, bañando y llevando a las niñas a la cama. La vida continuó como siempre durante los siguientes dos días—levantarme a las 2 de la mañana para dar el biberón a mi hija, salir hacia el trabajo a las 4 de la mañana, regresar del trabajo justo a tiempo para que mi esposo se fuese a trabajar. De pronto, al tercer día algo cambió.
Recibí un correo electrónico de Christa Evernham, una conocida que, a su vez, era miembro del grupo de madres al cual había estado atendiendo. Ella sabía de mi situación y lo infeliz que me sentía. El correo decía: “Hola Anna, tengo una excelente oportunidad para que permanezcas en tu casa y me encantaría compartirla contigo.” Arbonne estaba por llegar a mi vida.
En febrero del 2005, asistí a una Presentación en “Grupo”, donde Cristina compartía los productos y negocios de Arbonne. Recuerdo muy bien estar sentada cargando a mi hija de 4 meses, sintiéndome aturdida con tantas oportunidades que Arbonne me ofrecía.
Jamás había escuchado de Arbonne, y no tenía conocimiento específico de lo que era la industria de venta directa. Sin embargo lo intenté, sabía que ésa, era la respuesta que yo buscaba. Inicié mi negocio en marzo del 2005 ¡y mi vida cambió rotundamente!
Me inscribí para construir mi negocio y asistí a mi primer evento Arbonne ese mismo día. Me sentía muy emocionada de tener la oportunidad de escuchar a nuestra Presidenta, Rita Davenport. Pero de último momento, fue llamado un nuevo conferencista, Rita se había fracturado la muñeca. El compartió un pensamiento para un efectivo cambio de vida, el cual decidí poner en práctica: “Al momento de que tengas que cumplir con una obligación o responsabilidad, el universo conspira para ayudarte.”
Nunca me había sentido tan comprometida, con tantos propósitos en mi vida. Tenía intención y visión clara. Quería hacer lo que fuese necesario para que mi esposo dejara ese empleo, como también disfrutar de levantarnos cada día decidiendo lo que deseábamos hacer. ¡Estaba lista para tomar decisiones en mi vida!
Esfuerzo constante, visión clara, total confianza, fe, responsabilidad y el universo me ayudaba a cumplir con los objetivos que me había propuesto, en menos de dos años.
La bendición de este negocio fue mucho más de lo que yo podría imaginar. En noviembre del 2005, un mes después de ascender a Vicepresidente Regional, fui diagnosticada con esclerosis múltiple. Comparto esto no por ganar simpatía, sino por presentar claramente cual ha sido mi desafío. La vida siempre me presenta fuertes retos; esto es lo que define quien somos y que somos capaces de hacer ante la adversidad. La enfermedad de esclerosis múltiple me recuerda cada día, lo afortunada que soy de estar viva, ahora valoro más la salud y felicidad—agradezco infinitamente lo que se me ha dado, cada día le recuerdo a los demás que la vida es el presente ¡y que la valoren al máximo!
Gracias a Arbonne puedo costear el tiempo que necesito para recuperarme, y también lograr que mi esposo permanezca en casa durante los momentos inciertos o aterradores.
Me siento colmada de tranquilidad, al saber que estoy creando una herencia para mis hijas, esto es invaluable. ¡Arbonne es una compañía maravillosa!
Si leíste mi historia, y aún no sabes si hacer o no este negocio, es importante que consideres algo:
La vida se va rápido. Cada momento es una nueva oportunidad para decidir. Elige un trabajo que no sólo te lleve a una independencia financiera, sino que también, te conduzca más allá de lo posible. Escoge una labor que te permita transformar tu vida de la mejor manera.
El decidir construir un negocio Arbonne principalmente será para satisfacer tus necesidades, pero eventualmente éso hará mucho más por ti. Este negocio te permitirá dejar una herencia a tu familia y crear un profundo impacto en un sinnúmero de vidas.
Realiza tus sueños; ¡alcanza el estilo de vida que deseas! Comparte este regalo con todos los que amas. Inicia este momento extendiéndote más allá de lo confortable. ¡Si deseas abundancia, recibirás abundancia! Este tipo de compañía y modelo tipifica: Tener éxito, compartir el éxito. Que es un concepto hermoso; una excepcional forma de vida.
Para incrementar tu negocio es importante que sepas que esta compañía tiene como intención ayudar a los demás.
No estaría relatando esta historia si no fuera por las hermosas almas que han bendecido mi vida y mi negocio. Mi equipo es mi éxito. Esos son los verdaderos regalos. La amistad, el amor, transformaciones maravillosas, he sido privilegiada con esa experiencia.
No sé cómo expresar mi gratitud a cada persona que ha sido parte de mi éxito. Por favor lee las siguientes palabras que son la estrofa de una de mis canciones favoritas, y ahora está dedicada a ti: “Más que nada, mi deseo para ti es que en esta vida realices todo lo que deseas. Tus sueños permanecen grandes, tus preocupaciones pequeñas, nunca llevarás más de lo que puedas cargar. Y mientras atraviesas cualquier situación difícil, espero que sepas que alguien te ama y quiere lo mejor para ti. Ese es mi deseo.”
Espero que cada uno sepa cuanto lo quiero y lo especial que es para mí. Su esfuerzo está cambiando el mundo. Estoy muy orgullosa de todos ustedes. ¡Los amo!
A la Oficina Corporativa de Arbonne, ustedes me inspiran para hacer más y dar más. ¡Gracias por bendecir nuestro negocio!
A mi mejor amigo y alma gemela, me enamoré de ti hace 13 años y aún me siento enamorada. En este lapso de vida haz hecho más de lo posible. Amarte ha sido una de las mayores bendiciones e inspiraciones en mi vida. Has dado a nuestra familia más de lo posible. Gracias por lo que haces
cada día para cuidarnos. Me siento orgullosa de que seas mi esposo.
A mis angelitos, ustedes son todo. Gracias por bendecir mi vida. Ustedes son amor, y el que existan en este mundo dando lo mejor de su corazón, es el motivo principal de mi existencia. Gracias por ser mis bebés. Ustedes son mi alma.
Finalmente, lo más importante en esta vida son las personas en las que tú influiste positivamente y aquellos que agradecen tu existencia.
Mi vida es abundante en cada camino, porque yo digo una oración, tomo decisiones y me mantengo activa.
Si necesitas una prueba, la puedes encontrar en cada Historia de Éxito. Si necesitas hechos, también los tenemos—pregunta y serás ampliamente asesorado sobre cualquier información que necesites para que inicies tu camino con Arbonne.
Por favor no permitas que este obsequio permanezca cerrado. Tú mereces disfrutar de la vida que siempre habías soñado.
Gracias por darte el tiempo para leer mi historia y escuchar mi corazón. Me encantaría conocerte
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